Carriles Transversales
Qué noche divina la de anoche! Reencuentro con gente que me agrada, cervecita en Kilkennys, picadita en Tortoni, Sushi en el Danzón... La verdadera noche trompetera. Igual escuché una noticia que me entristeció: a partir de ayer, el Coyar de Buitres ha dejado de existir. Pero vivirá en nuestros corazones por siempre. Extrañaremos sus ostras, su atención, sus tragos, la sensación de estar en casa... Hasta siempre Coyar!
Y despues de este emotivo momento quisiera efectuar una reflexión profunda acerca de los carriles peatonales transversales.
Todo se presenta cuando caminas por la vereda a tranco rápido y súbitamente alcanzas al próximo peatón. Durante breves momentos ambos caminan a la par hasta que uno de los dos se adelanta. Gana, sin dudas. Sin embargo hay veces en que ambos peatones caminan a la par por trayectos largos, digamos un cuarto de cuadra (nunca he oido de situaciones que superen ese trecho). En este caso surge una incomodidad de parte de los peatones, disparada por la velocidad que ambos llevan, que imposibilita cualquier aceleración dejando como única posibilidad la desaceleración de uno de los dos, cantando de este modo su derrota y retirándose a cuarteles de invierno.
A veces esta carrera por la dignidad se ve enriquecida por la cantidad de obstáculos callejeros, llámense gente lenta, construcciones valladas, excremento de perro, un ciego con bastón loco, veredas angostas... Por momentos entonces estos dos peatones se separan para sortear los obstáculos, para inmediatamente despues continuar a la par queriendo ponerle el pie delante al adversario para que lo deje en paz.
Tremendo es el tema de las bocacalles. Cuando uno de los dos por fin se ha sacado de encima al otro, aparece un semáforo que obliga a esperar al rezagado, cosa que no muchos están dispuestos a permitir, causando esta situación más de un accidente. Se han visto pintorescas maniobras de sorteo de autos y carreras alocadas en las esquinas, que no responden a otra causa que a la competencia por el carril.
Es que es evidente que, como en las leyes de tráfico aéreo, existen senderos invisibles por los que ningún otro puede pasar. Creemos que nuestra peatonalidad tiene una senda hacia adelante -que también es invadida, eso ya lo hablamos, principalmente por lentos- y un espacio lateral del tamaño de la vereda, por el que nadie más puede transitar por mas de un par de pasos. Seguramente pensaremos que si caminamos al lado de alguien, algún tipo de relación ocurrirá que nos ate a esa persona para siempre o algo así..
O me pasa a mi sola?


3 Comments:
A mi también, me pasa, esa incomodidad inexplicable por caminar a la misma velocidad que otro peatón... y además hago cálculos de física, sobre la aceleración etc...es decir, si incremento mi velocidad, con una pequeña aceleración, y luego reduzco la velocidad a una velocidad constante igual a la del peatón que acabo de pasar...será posible que me alcance? ...la respuesta es...no! mantenemos una distancia constante siempre y cuando el peatón (de atrás) no acelere o el peatón (delantero) no disminuya su velocidad...y, si...estoy re loca pero vivo de feliz!!!!
Es un clasico correr carreras de peatones, yo odio que me pasen, y lo mejor es asustar viejas caminandoles rapido desde atras, haciendo ruido y poniendo cara de punga cuando se dan vuelta a mirar. Uy me acabo de dar cuenta que soy una mala persona. Tambien esta bueno hacer lo mismo pero con obstaculos, es decir que no se pueden pisar las uniones de las baldosas, a veces el terreno lo permite. Tambien esta bueno correr con alguno, pasarlo y despues bajar la velocidad pero sin permitir que te pase otra vez.
Las cosas que hace uno para distraerse...se llega rapido a todos lados con estas cosas.
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