EW. Roommate de Bolivia

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sábado, febrero 18, 2006

True Stories (Vol 2) Hoy: Fallaron los frenos

Dice Black Mamba que el éxito de Alessandra Rampolla fué ganado en buena ley, pero que la corte con el tema del taoísmo y el sexo tántrico porque a ella no la engrupen. Bien tuvo que remarla durante meses cuando conoció a quien sería su segunda desilusión amorosa, una vez más por encontrar lo que estaba buscando.
Black había comenzado a leer revistas femeninas como pasatiempo en sus momentos de soledad. Siempre descubría entre tanta gansada algún artículo que la ilusionaba como aquel que detallaba el mejor método para conseguir 4 cm. extra de piernas en 28 días o ese otro que aconsejaba no continuar nunca una relación con un muchacho que no te regalara diamantes en la segunda cita. Ella encontraba estos artículos muy esclarecedores y había desarrollado incluso un archivo en el que guardaba por orden de aparición e importancia aquellas notas que -según sus propias palabras- ninguna chica moderna puede desconocer.
Día a día su sistema de filtro de temas esenciales se iba perfeccionando en la misma medida en que su interés se concentraba en aquellos temas que ella había clasificado en su fichero bajo el título de "como lograr una buena revolcada". Se trataba de su carpeta mas abultada y a la que finalmente le dió mas importancia en su lista de prioridades, quizás porque desde que D. Ler había ingresado en la cárcel ella no se había permitido conocer a otros hombres por miedo a una desilusión.
Sin embargo, al cabo de unos cuantos meses de coleccionismo de consejos, nuestra heroína había desarrollado una rara especie de esclerosis en su mano derecha, con lo que tuvo que sobreponerse a su temor a destrozar su corazón una vez más y sin mucho preámbulo comenzó su casting de galanes. Ya no usaba ella los parámetros de selección infantiles que otrora la habían conducido por el mal camino. Esta vez, la Mamba buscaba a un hombre con todas las letras, bien crecidito, y en esto ella era rigurosa: nada menor a 25 cm de largo, nada más delgado que 7 cm de diámetro. No fue fácil. Se la podía ver durante aquella temporada veraniega a Black Mamba en los baños de la costa, munida de su infaltable metro, organizando concursos y distracciones varias. También había hecho correr la voz entre sus amigas de que estaba buscando novio, por lo que entre varias se habían puesto en campaña en un esfuerzo inmenso en el que no faltaron fotos robadas y solicitadas en los diarios de mayor tirada.
Finalmente la búsqueda rindió sus frutos, al final del verano, Black tenía su ganador. Su nombre era Francisco Grandinetti, pero su futura novia de entrada prefirió llamarlo por el apodo cariñoso de Gran Pancho. A decir de la interesada -y esto es una cita textual- sus atributos eran "cruelmente desproporcionados". No fue arduo el trabajo de conquistarlo, Pancho se sentía halagado por haber salido ganador y se pavoneaba orgulloso ante sus amigos quienes secretamente comenzaron a envidiarlo. Lo que había decidido a Mamba en esta elección fue que Pancho había presentado ante el jurado su título de egresado en artes orientales, y todos sabemos -porque Cosmopolitan no se cansa de recalcarlo y porque algunas de nosotras lo hemos sufrido- que aquellos muchachos cultivados en las artes orientales del amor, saben mucho mas que el hombre promedio de las maneras de hacernos felices.
Pancho había aprendido que más siempre es sinónimo de mejor y sin mediar comentario desplegó sus habilidades ni bien tuvo oprtunidad.
La chica estaba extasiada, nada semejante había esperado, o mas bien sí lo había esperado pero no creía haber sido tan afortunada. Pancho era un motor fuera de borda, un reloj suizo, una bomba de inyección de diez pistones, un mecanismo incansable... Mamba creyó que había encontrado la felicidad.
La primera vez, en un lapso de precalentamiento de cuarenta minutos, Pancho había ganado ritmo y potencia, vigor y resistencia... Mamba en su mareo de placer creyó alucinar con fuegos artificiales, lo que le recordó que la última navidad no había sobrado nada de vittel thoné, quizás la próxima... UUUUffffffffffff!!!!!!! Cariño, que bueno esto! Estuviste magnífico! Eres un Titán!
La segunda vez mientras Pancho adelgazaba un par de kilos y su musculatura se endurecía a ojos vista... Mamba reflexionaba sobre sus propias expectativas en cuanto al gimnasio que le había salido tan caro porque había pagado el año entero pero había ido solo un par de semanas y ... Si, Si, Si!!!!! Oh, Dios mío, eres increíble!!!!
Dos semanas más tarde Mamba ya se permitía fumar un cigarrillo mientras esperaba que Pancho termine, y a los 40 días había descubierto la manera de amasar un pan dulce con todo y frutas abrillantadas mientras su novio se esforzaba en resistir el mayor tiempo posible.
Pancho, en su afán de hacer honor a su educación necesitaba cada vez esforzarse más en mantener su promedio de hora y media de labor, con lo que para mediados de Junio se había acordado tantas veces de su abuela muerta que mientras trabajaba había comenzado a sollozar... Se lo veía deprimido y cansado. Mamba a su vez, se había estirado de tal manera a fuerza de bombeo y tracción a sangre que su amado ya parecía poca cosa y sin decir agua va, un buen día decidió que esta relación carecía de futuro y puso punto final a los encuentros maratónicos.
De todas maneras no podemos decir que esta fue una relación improductiva: Black Mamba amasó diez pan dulces, terminó dos saquitos al crochet y se leyó las obras completas de Chateaubriand, logros todos que la situaron en la cima de su popularidad. Como corolario donó todas sus revistas y recortes especializados a la colecta anual de las Carmelitas Descalzas quienes le agradecieron efusivamente su generosidad y le prometieron ayudarla en su próxima búsqueda de candidato.
De Francisco Grandinetti sólo sabemos que después de recobrar los 20 kilos que había perdido se sometió a una terapia de rehabilitación budista, en la que su lema es "la paciencia y el mayor esfuerzo te harán llegar al nirvana".
Pancho, donde quiera que estés: gracias por hacer de Mamba una mejor mujer.

Esta historia ha sido posible una vez mas gracias a la bibliografía aportada por Blackie -la negrita, para los amigos- y por el infatigable equipo de producción que cada sábado da lo mejor de sí para traernos estas desgarradoras historias de la vida real.

2 Comments:

At 9:34 a.m., Anonymous Anónimo acota que...

como siempre tu historia...me encanto, nada mas fiel a la realidad...

 
At 12:59 p.m., Anonymous Anónimo acota que...

El Dr serio y de gesto adusto,tras 4 horas de atender insufribles
pacientes que circulan por el consultorio medico con una filosofia
parecida a quien recorre los pasillos de alto palermo (deme... 1
tomografia, y un saquito amarillo, mi amiga se hizo una ergometria... me
puede indicar 2...?) decide leer alguno de los blogs (o como se llamen,
el no esta, aun mucho en esta movida) de su antigua amiga.
Inesperadamente comienza a reirse desenfrenadamente al son de los orgasmos
de Black Mamba y El Gran Pancho.
Tal era la intensidad de la risa (y de los orgasmos) que la enfermera
golpea la puerta y con cara de metida y curiosa pregunta...
-Esta bien Dr...?
-si, si, no se preocupe.
-Ah, bueno, volvio el paciente Montoto. Quiere saber si le p0eude recetar
una docena de enemas y pastillas para no soñar...?

Y asi vuelvo a la insufrible realidad de viejos disneicos, enfermeras
metidas y secretarias de risa facil.
asi me despido raudamente.
Me espera un paciente y en 10 min tengo que estar almorzando con mi jefe
para solo dios sabe que miera quiere ahora.
Besos
El Dr Adusto.

 

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