tapada
un aviòn en casa que tira imàgenes caleidoscòpicas y cada vez mas la necesidad de limpiar. Pero resulta que hay tantas cosas... hasta un aviòn. Y ya nos dimos cuenta de lo que pasa: mi casa pasa. Creìamos de pendejas nomas que la casa independiente garantizaba una cojida regular, pero dadas las cosas no entro ni yo misma hacièndome la paja. Normalmente termino a los moretones porque en el monoambiente para estirar la rodilla hay que correr los banquitos. Y la veo a la mugre, claro que si, pero la perdono porque no la alcanzo tan debajo de la estanterìa que me queda... y sin embargo siguen entrando cosas. Me doy cuenta por la cara de Bolivia cada vez que llego con una bolsa nueva. Bolsas de comida, si, pero tambien de libros o de ropa o de pantallas planas con mucho telgopor para jugar a piacere. Ella no lo dice. Porque no habla. Pero se hace entender la guacha, y de manera telepàtica escucho sus pensamientos: "no sigas, porque a mi la humanofilia no me va".


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